Cómo hacer jabón casero de glicerina

Jabones artesanales de glicerina

El jabón de glicerina es conocido por su gentileza hacia la piel de todo nuestro cuerpo. En el mercado puedes hallar buenas versiones, con diversas fragancias y propósitos, pero si lo haces tú misma en casa no sólo reducirás los costos, sino que también podrás adecuarlo a tus necesidades específicas, incluyendo formas, tamaños y fragancias.

Ingredientes para hacer jabón de glicerina

Para hacer jabones caseros de glicerina, utiliza como base una pastilla de jabón de glicerina neutro, o bien una barra de glicerina pura (puedes adquirirla en droguerías, farmacias y tiendas especializadas en artística y manualidades).

Los moldes a utilizar son importantes, pues permitirán crear las formas y desmoldar sin romper el producto terminado. Elige aquellos indicados como específicos para jabones, especialmente los de silicona. Ya que la glicerina es algo pegajosa, siempre humecta tus moldes con vaselina líquida o con un poco de aceite esencial (el que hayas elegido para tu receta) antes de verter el preparado aún caliente.

Puedes derretir la glicerina a baño María, en una olla antiadherente, de acero inoxidable, o bien al microondas, a baja potencia y por cortos períodos de tiempo. Para hacer más fácil y veloz el proceso, ralla la glicerina a cuchillo o usando un viejo rallador de queso. Otra opción es adquirir la base neutra de glicerina en polvo, más sencilla de utilizar, aunque también más difícil de conseguir.

Además de los moldes, ollas de cocción y enfriamiento, seguramente necesites espátulas de madera, plástico o goma (que sean resistentes al calor), alcohol medicinal en botellas con atomizador (se lo utiliza para pulverizar por sobre la glicerina recién vertida en los moldes, de modo de eliminar las burbujas de aire que pudieran haber quedado, y también se agrega alcohol en mínima cantidad a la glicerina al derretirse, con igual propósito), goteros para aplicar las fragancias, esencias, aceites esenciales, aceite de bebé, aceites comestibles, colorantes vegetales para jabones, y quizás algunas pinzas pequeñas para colocar agregados especiales, como pétalos de flores u otros.

Hay muchos agregados posibles para el jabón de glicerina, como cereales, frutas, cáscaras, semillas, flores, pétalos, hierbas, incluso algunos meramente decorativos aprovechando su transparencia, como conchas y caracolas marinas, estrellas de papel brillante, glitter o purpurina, y hasta elementos tridimensionales, como personajes de plástico, palabras modeladas o lo que prefieras.

Cómo hacer jabones de glicerina

Hacer jabones es una cuestión de paciencia más que de experiencia. De modo general, se comienza por derretir el neutro de base, al calor suave, y se le agrega el color, el aroma, y los productos con los que queramos enriquecerlo. Luego, lo vertemos en moldes especiales para jabones y los dejamos enfriar y secar un poco. Cuando notemos que está duro en la superficie, lo retiramos del molde y dejamos que termine su proceso de secado, siempre en un sitio ventilado, más bien fresco y oscuro (puede ser dentro de la nevera).

Luego de algunos días de secado y concentración de sus componentes, podemos utilizar el jabón, o bien empacarlo para guardarlo (siempre en sitio fresco y algo oscuro).

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