| Enviado el 18/01/2008 a las 01:15 | |
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La elección de un lavarropas automatico no es tarea fácil si no somos de conformarnos con lo primero que nos ofrecen. Como se trata de un producto que cumple una gran función y se espera que dure largos años, es fundamental saber cual elegir de acuerdo a nuestras necesidades.
En primer lugar debemos tener en cuenta que en el mercado hay muchas marcas y modelos, todos con sus "chiches" y con detalles que fácilmente nos pueden marear cuando los comparamos, pero lo importante es no olvidarnos de que es realmente lo que necesitamos y prestar atención a sus funciones.
Si bien estas variantes son atractivas, en la realidad siempre terminaremos usando nos mas de 3 o 4 programas, por lo que la cantidad no es importante y resulta solo un dato de "marketing" mas que de necesidad.
Lo que si debemos tener en cuenta a la hora de elegir un lavarropas automático, es que justamente, sea automático. Resulta irónica la afirmación, pero no lo es tanto. ¿Porque?
Porque también hay en el mercado lavarropas semi-automáticos, y la diferencia radica en que los automáticos realizan todas las operaciones sin supervisión del usuario. Para ello colocamos la ropa, añadimos el jabón y suavizante en el compartimento, seleccionamos el programa y listo, al finalizar el lavado solo restara retirar la ropa.
Por el contrario, los lavarropas semi-automáticos requieren de una continua atención, ya que van realizando las operaciones a medida que vamos dando las órdenes. Por ejemplo, primero debemos llenar la tina de agua manualmente, luego colocar el jabón, una vez que termino de lavar, darle la orden para que enjuague, luego colocar el suavizante y por ultimo volver a enjuagar. Así, terminamos siendo esclavos del artefacto, cuando debería ser a la inversa.
En base a estos detalles podemos decir que es fundamental que el lavarropas conste de bomba de agua, para que el desagote sea automático, y tenga filtro, para que distintos objetos como botones sueltos o piedritas queden atascados allí y no rompan la bomba de desagote.
Otro punto importante a la hora de elegir un lavarropas es el sistema de lavado que utilice. Los hay de tres tipos. El sistema europeo, el americano y el oriental.
Básicamente, el sistema europeo utiliza un lavado suave con un tambor que gira primero en un sentido llevando las prendas consigo, y al llegar a la parte superior, las mismas caen sobre la superficie del agua. Hace una pausa de unos segundos permitiendo que actúe el detergente y reinicia la operación en sentido inverso. Esta acción continua que recibe la ropa al caer sobre el agua es lo que termina desprendiendo la suciedad.
El sistema americano utiliza un agitador central, que se mueve en forma de vaivén, agita el agua y además fricciona las prendas para desprender la suciedad. Usualmente son de mayor capacidad (de 8 a 10 Kg.) y con un ciclo más corto, pero es mayor el desgaste de las prendas.
Por último, el sistema oriental lava con una turbina o pulsador central (un disco en el fondo del tanque con unas aletas pequeñas) que al girar en ambos sentidos y a gran velocidad agita el agua, y torsiona las prendas, moviéndolas hacia arriba y abajo.
Por lo general todos los lavarropas automáticos utilizan el sistema europeo, ya que constan de un tambor que gira, sin turbinas ni paletas, pero por las dudas debemos chequear que sea de este tipo. Lo que a nosotros finalmente nos interesa es que cuide las prendas y a la vez las lave correctamente, por lo que resulta ideal el sistema europeo.
La velocidad de RPM (revoluciones por minuto) del centrifugado es una característica fundamental. Esto se resume muy simple, una mayor velocidad dará como resultado prendas menos húmedas. Las velocidades varían desde los 400 RPM hasta los 1200 aproximadamente.
En cuanto a la capacidad de carga, la cantidad promedio es de 5 kg de ropa por lavado, mientras que lavarropas mas potentes soportan hasta 10 kg. A la hora de analizar este punto debemos tener en cuenta aspectos como el número de veces que necesitaremos lavar por semana, y la cantidad de ropa que ensuciemos. No sera lo mismo un lavarropas para una única persona que uno para una familia entera.
Pasemos ahora a otro punto fundamental... los materiales.
Resulta importantísimo que la tina o tambor del lavarropas sea de acero inoxidable, ya que esta parte se encuentra en permanente contacto con las prendas y debe ser resistente como para lavar zapatos o para recibir impactos de botones metálicos de jeans. A la vez, debe ser una superficie extremadamente pulida, para que la ropa se deslice sin fricción. En esto, el acero inoxidable es el material ideal. También debe tener muchas perforaciones y cuantas más tenga mejor, ya que permitirá la mayor entrada y salida del agua, tanto en el lavado como en el enjuague y centrifugado.
Si bien un menor peso del artefacto dará mayor comodidad para su traslado y manejo, no es un buen punto a la hora del lavado. Los lavarropas suelen contar con un contrapeso que reduce las vibraciones que se producen durante el centrifugado. Por este motivo es recomendable que el lavarropas sea pesado.
Para ir resumiendo tantos detalles que acabamos de analizar, podemos decir que a la hora de elegir un lavarropas automático resulta importante que conste de lo siguiente:
Por último, debemos tener en cuenta los siguientes puntos para elegir un lavarropas automático de acuerdo a nuestra necesidad y conveniencia:
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