El riego de las plantas de interior

Cómo regar las plantas de interior

Es evidente que el cuidado de nuestras plantas de interior debe realizarse de forma correcta, por lo que es conveniente que tengamos en cuenta uno de los aspectos más fundamentales; el de controlar el riego y la cantidad de agua. Recuerda que las plantas están formadas por más del 90 % de agua.

Cantidad de agua que necesitan las plantas de interior

La cantidad de agua que nuestras plantas de interior necesita es muy relativa. Por norma general, hay que adaptarse al tipo de planta y la situación en que se encuentra (si tiene viento excesivo, sol excesivo, etc.). Ten en cuenta que la inmensa mayoría de las plantas de interior acaban muriendo por un exceso de agua, y extrañamente por una falta de la misma.

Por norma general, las plantas buscan una humedad constante, en especial si se trata de plantas tropicales. Pero eso sí, nunca debe existir encharcamiento, ya que puede dar lugar a podredumbre.

Frecuencia de riego de nuestras plantas de interior

La frecuencia de riego de cada tipo de planta depende de un análisis que hagamos sobre ella. En primer lugar, tenemos que considerar el entorno en el que se encuentra, el tipo de planta y todos los factores que le puedan influir.

Podemos encontrarnos con dos enfermedades producidas por el exceso o defecto en la cantidad de agua.

Si observamos que las hojas se van poniendo flácidas, estamos ante un claro signo de ausencia de agua, por lo que tendremos que regar más a menudo, mientras que si notamos que la planta no está en buenas condiciones, lo adecuado es mirar las raíces. Si vemos que se han ido pudriendo, seguramente es porque recibe más agua de lo que necesita.

No obstante, no es recomendable esperar a que se produzca este tipo de situaciones, sino observar la planta a menudo para ver cómo evoluciona. Si nos encontramos en zonas o épocas frías, se debe añadir una menor cantidad de agua.

Para realizar el riego, en el mercado existen una gran cantidad de métodos y herramientas para facilitar y dosificar el agua de nuestras plantas de interior, especialmente orientados a las épocas en las que nos ausentamos varios días y nadie puede hacerse cargo de ellas.

La calidad del agua para riego

La calidad de agua es muy importante si queremos que nuestras plantas reciban los compuestos necesarios y crezcan sanas y fuertes. Lo ideal es utilizar el agua de lluvia, que por excelencia es la mejor y más completa, aunque este sistema es más difícil de realizar. Si el agua que tenemos en nuestras casas es de mala calidad, puede interesarnos eliminar y depurarla mediante ósmosis o descalcificadoras. En estos casos, es importante añadir abonos y productos que enriquezcan la tierra para suplantar la escasez que se produce en el agua tras el tratamiento.

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