Cómo cuidar libros

Cuidado de los libros

Los lectores podemos provocar daños o evitarlos y lo mejor siempre será lo último. Estas simples indicaciones nos ayudarán a que nuestros libros estén siempre en perfecto estado para poder disfrutar plenamente de su lectura.

Consejos para cuidar los libros

Limpieza. Los libros suelen acumular gran cantidad de polvo, para quitarles ese polvo basta con un plumero o un aspirador pequeño, y tener el libro bien apretado para que el polvo que estamos sacudiendo no entre a sus páginas. No olvidemos limpiar los estantes.

Lugar para guardarlos. Es conveniente que el lugar donde se encuentren los libros no sea demasiado seco, ya que esto puede alterar o arruinar las hojas, además de deteriorarse la encuadernación por el resecamiento de la cola. Por eso, es muy importante no colocar nunca los estantes para libros encima de estufas, calefactores o cualquier fuente de calor.

Si la parte superior del libro se ha vuelto oscura, se puede pasar con mucho cuidado un paño apenas embebido en alcohol de quemar y una gotas de amoniaco, por favor, mantén el libro bien apretado, para evitar que el producto se introduzca dentro de las hojas.

Hojas con humedad. Si hay humedad, lo mejor es colocar un poco de talco entre las hojas, cerrar el libro y apretarlo con algún peso o una prensa durante varios días. Pasado este tiempo,  retirar el peso y sacudir con un cepillo suave las páginas para retirar el talco.

Páginas pegadas. Si algún libro tiene las paginas pegadas, no debemos pensar que es irrecuperable. Colocamos las páginas sobre el vapor de agua y con mucha paciencia las separamos. Si es necesario, repetiremos la operación varias veces.

Si necesitamos colocar insecticida nunca debemos hacerlo sobre los libros, ya que pueden afectar irremediablemente a los mismos.

Estantes planos. El estante donde ubiquemos los libros siempre tiene que estar plano, horizontal, no es conveniente que estén inclinados, ya que los libros tienden a deformarse.

Cuando abramos un libro no debemos forzarlo, debemos respetar su ángulo original de apertura.

Es muy común que nos guste guardar flores dentro de las páginas de los libros, pero éstas suelen manchar con sus jugos las hojas.

Si tenemos que sacarles copia, para no someterlo a tanta presión, lo mejor es sacar una copia de cada página que necesitemos y luego hacer copias de esas copias. Así minimizaremos el daño que podemos causarle al libro.

Es inevitable que los libros se vayan deteriorando con el paso del tiempo, pero nosotros somos los responsables de acelerar ese proceso o tratar de que ocurra en el mayor tiempo posible.

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