Cómo hacer germinadores caseros

Lo s germinadores son elementos imprescindibles para los amantes de la jardinería. Con ellos podemos cultivar con resguardo y seguridad virtualmente cualquier tipo de especie, ya sean flores, arbustos, hierbas o hasta frondosos árboles, a partir de su semilla.

Si bien podemos adquirir germinadores en tiendas de jardinería y hasta en hipermercados, también podemos elaborarlas nosotros mismos, desde nuestro hogar y con los materiales que tenemos a disposición. Esto será un recurso económico y respetuoso con el medio ambiente, que nos permitirá sumarnos a la lucha por la conservación de un mundo más saludable desde nuestras pequeñas acciones.

Una forma de hacer un germinador es reutilizando elementos plásticos. Los potes de yogur y otros similares son ideales, por su pequeña capacidad. Tan sólo debemos unirlos en la cantidad que creamos adecuada, y hacer algunas pocas perforaciones con una aguja gorda caliente o con algún elemento punzante, para hacer un buen drenaje del agua de riego. Ya unidos los potes, los colocaremos sobre una bandeja para tenerlos todos juntos y para que atrape el agua sobrante.

También podemos utilizar moldes de diferentes tipos. Los contenedores de huevos también pueden ser utilizados, e incluso los pequeños frascos de plásticos de las pinturas y acrílicos, o también los contenedores de telgopor o potes de helados u otros alimentos, los que podemos dividir en sectores o utilizar para las especies a cultivar. Si no contamos con contenedores, podemos fabricar pequeñísimas macetitas germinadoras con los tubos de cartón del papel higiénico o del rollo de cocina. Sólo debemos cortarlos de unos 5 a 7 centímetros de alto, para asegurar una buena germinación.

Una vez elegido el material de elaboración de los germinadores, procederemos a prepararlo. Además de las perforaciones necesarias para un adecuado drenaje, debemos colocar algunas piedras o grava, y una base de tierra preparada, que sea adecuada para la especie a cultivar. Una buena idea es colocar un poco de arena en el piso donde se encuentran los contenedores, para que el drenaje sea más adecuado.

Para que un germinador funcione de manera adecuada, debe mantener un alto porcentaje de humedad y una temperatura de media a templada, nunca fresca. Por lo tanto, debemos procurar que el germinador casero cuente con una suerte de tapa que lo aísle del exterior. Podemos hacerlo colocando una plancha de acrílico o acetato por encima de los contenedores, o colocando toda la unidad dentro de alguna caja de cartón o telgopol, con tapa traslúcida para permitir no sólo la visualización, sino también la iluminación.

En zonas muy frías, podemos colocar un cable térmico dentro del germinador, para calentar la tierra. Estos cables son los que se colocan en los terrarios para las especies de sangre fría, y los podremos conseguir en tiendas para mascotas.

Un secreto para que el germinador tenga efectividad, es colocar dentro de cada contenedor, tres a cinco semillas de la misma variedad. Una vez que hayan germinado, podemos eliminar las más débiles. De este modo, nos aseguraremos de aprovechar todos los espacios, eliminando el riesgo de un espacio vacío por una falla de germinación.

También podemos utilizar moldes de diferentes tipos. Los contenedores de huevos también pueden ser utilizados, e incluso los pequeños frascos de plásticos de las pinturas y acrílicos, o también los contenedores de telgopor o potes de helados u otros alimentos, los que podemos dividir en sectores o utilizar para las especies a cultivar. Si no contamos con contenedores, podemos fabricar pequeñísimas macetitas germinadoras con los tubos de cartón del papel higiénico o del rollo de cocina. Sólo debemos cortarlos de unos 5 a 7 centímetros de alto, para asegurar una buena germinación.

Una vez elegido el material de elaboración de los germinadores, procederemos a prepararlo. Además de las perforaciones necesarias para un adecuado drenaje, debemos colocar algunas piedras o grava, y una base de tierra preparada, que sea adecuada para la especie a cultivar. Una buena idea es colocar un poco de arena en el piso donde se encuentran los contenedores, para que el drenaje sea más adecuado.

Para que un germinador funcione de manera adecuada, debe mantener un alto porcentaje de humedad y una temperatura de media a templada, nunca fresca. Por lo tanto, debemos procurar que el germinador casero cuente con una suerte de tapa que lo aísle del exterior. Podemos hacerlo colocando una plancha de acrílico o acetato por encima de los contenedores, o colocando toda la unidad dentro de alguna caja de cartón o telgopol, con tapa traslúcida para permitir no sólo la visualización, sino también la iluminación.

En zonas muy frías, podemos colocar un cable térmico dentro del germinador, para calentar la tierra. Estos cables son los que se colocan en los terrarios para las especies de sangre fría, y los podremos conseguir en tiendas para mascotas.

Un secreto para que el germinador tenga efectividad, es colocar dentro de cada contenedor, tres a cinco semillas de la misma variedad. Una vez que hayan germinado, podemos eliminar las más débiles. De este modo, nos aseguraremos de aprovechar todos los espacios, eliminando el riesgo de un espacio vacío por una falla de germinación.

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