Ventajas de Calefaccionar con Salamandras

Calefaccionar con salamandras

El fuego directo es, para muchos, la mejor forma de calefacción, ya que se trata de un recurso relativamente económico, efectivo, y -si sabemos darle buen uso a los implementos- muy seguro. Por ello, las salamandras han ganado terreno en la calefacción hogareña, ofreciéndose en una gran variedad de formatos, tamaños y estilos, adecuados y aptos para casi cualquier tipo de ambiente.

Las salamandras tradicionales eran de hierro. Hoy las hay en muchos materiales diversos, aunque las aleaciones metálicas pesadas son las grandes favoritas. Para su instalación sólo se requiere cuidar de que posean una salida de ventilación siempre en buenas condiciones, y revisar cada tanto que la combustión sea adecuada, pudiendo encender las brasas con gran sencillez si se requiriera de llamas o de lumbre.

Además de calefaccionar, las salamandras pueden ser utilizadas para la cocción de bebidas y alimentos, y son ideales para mantener caliente el agua del mate. También, claro, pueden ser utilizadas para aromatizar el ambiente, calentando con ellas cuencos de agua con hierbas o esencias. Los ahorradores ingeniosos, también, diseñan sistemas de ventilación que incluyen caños que recorren las habitaciones, creando todo un sistema de calefacción central a partir de una simple salamandra. Este recurso es muy útil en casas de dimensiones pequeñas o medianas, y los caños deben ser colocados en torno a los zócalos, incluso recubiertos para proteger muebles, animales y personas que pudieran rozarlos.

Hoy podemos encontrar en el mercado salamandras de combustión única (que funcionan como las "económicas") y salamandras tradicionales: quemando un combustible -la leña o leñeta- y dejando escapar el humo por el caño de ventilación) o de doble combustión (que reutilizan los gases liberados a alta temperatura, reoxigenados), más efectivas a la hora de calefaccionar. Estas segundas son ideales para grandes ambientes. También se trata de elementos sumamente decorativos, que logran realzar el aspecto de la habitación con su sola presencia. Las hay de colores (que incluyen los tradicionales negro, peltre y gris), y de tonalidades características ferrosas.

Elegir una salamandra para la calefacción hogareña es una gran solución: decora, calefacciona, cuece, y cuida nuestro medio ambiente a todo momento.

Hoy podemos encontrar en el mercado salamandras de combustión única (que funcionan como las "económicas") y salamandras tradicionales: quemando un combustible -la leña o leñeta- y dejando escapar el humo por el caño de ventilación) o de doble combustión (que reutilizan los gases liberados a alta temperatura, reoxigenados), más efectivas a la hora de calefaccionar. Estas segundas son ideales para grandes ambientes. También se trata de elementos sumamente decorativos, que logran realzar el aspecto de la habitación con su sola presencia. Las hay de colores (que incluyen los tradicionales negro, peltre y gris), y de tonalidades características ferrosas.

Elegir una salamandra para la calefacción hogareña es una gran solución: decora, calefacciona, cuece, y cuida nuestro medio ambiente a todo momento.

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