Cómo Cuidar las Orquídeas

El cuidados de las Orquídeas

El crecimiento de las orquídeas es muy lento: desde que se planta la semilla hasta que florece por primera vez transcurren alrededor de 4 años. Por esta razón, esta planta puede vivir cerca de 50 años.

Las orquídeas no germinan con facilidad fuera de su ambiente natural, ya que necesita un suelo con hongos que sean capaces de otorgarle los nutrientes necesarios para su crecimiento. Este suelo debe estar compuesto por turba, raíces de helecho, fragmentos de carbón, arena, madera y mantillo.

Consejos para cuidar las orquídeas

La causa mas común por la cual las orquídeas no suelen florecer es la falta de luz. Por esa razón, el lugar ideal para ubicarlas es cerca de una ventana. Igualmente, debe estar protegida por cortinas o visillos para protegerlas de las horas fuertes de sol en verano y primavera. Por el contrario, el sol del ivierno y del otoño es el preferido de estas plantas.

Las orquídeas suelen adaptase a todo tipo de clima sin dificultad, aunque prefieren los cálidos. Para que florezcan en mayor cantidad, necesitan de amplitud de temperatura durante el día y la noche. Si se encuentran en el interior de un hogar, se recomienda abrir las ventanas por la noche durante un rato para permitir entrar el aire fresco.

La humedad ambiente alta es lo ideal para las orquídeas, por lo que el aire seco del hogar y una calefacción fuerte pueden ser muy perjudiciales. Para aumentar la humedad, podemos colocar las macetas sobre grava húmeda, colocar dos o tres plantas juntas para crear un microclima húmedo y pulverizarlas con agua blanda (a la planta, no a las flores). 

Las orquídeas necesitan de un ambiente bien ventilado, de esta forma pueden refrescar al bajar la temperatura, les permite renovar el oxigeno y previene el posible ataque de los hongos y bacterias al disminuir la humedad. Se recomienda airear el ambiente en donde se encuentran, pero evitando las corrientes de aire frías. Un ventilador suave también puede ser de gran ayuda.

Hay que tratar de mantener un equilibrio entre la ventilación y la humedad que necesitan, aunque esto en ocasiones puede tornarse un poco complicado.

La frecuencia del riego depende mucho de la especie elegida, de la humedad y temperatura del ambiente, si la maceta es de barro o de plástico, etc. Las orquídeas soportan mejor la falta de agua que el riego abundante, por eso, ante la duda es mejor regarlas poco.

Siempre hay que controlar que el drenaje funcione correctamente ya que el agua en abundancia pudre las raíces. El agua que prefiere estas plantas es la de lluvia, por eso se suele aconsejar juntarla durante las precipitaciones. Para que dure más tiempo, se la puede mezclar con agua de canilla.

En los viveros venden abonos especialmente formulados para orquídeas, aunque también surten muy buen efecto los abonos para plantas de interiores, pero a la mitad de la dosis indicada en los envases. Estas plantas necesitan de poco abono, ya que el exceso de minerales y vitaminas pueden matarla.

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