Cómo proteger el control remoto de golpes y caídas

Cuidar el control remoto

Hoy más que nunca estamos rodeados de controles remotos. No sólo el televisor cuenta con el suyo: también lo hace el reproductor de DVD, el air acondicionado, el equipo de música, el portón eléctrico y las alarmas de la casa y la del auto, sólo por mencionar algunos de los más cotidianos.

Y son tantos, tan delgados y pequeños, tan desparramados por toda la casa, que inevitablemente terminan por caer de la mesa, del sillón, del bolsillo y de todos lados, ocasionando daños y serios dolores de cabeza esperando su reparación o sufriendo por su mal funcionamiento posterior al golpe. Por ello, se hace necesario protegerlos, evitando su deterioro, y hay muchas maneras sencillas de lograrlo.

Consejos para proteger los controles remotos

Fundas.  Para casi todos los modelos de controles remotos, podemos encontrar en el mercado (y a precios en verdad accesibles) sus fundas protectoras. Estas fundas son recubrimientos acolchados, que impiden los golpes bruscos ante caídas, al mismo tiempo que los mantienen libres de suciedad y líquidos a los que puedan quedar expuestos.

Cintas autoadhesivas acolchadas. También podemos crear nuestro propio sistema de amortiguación a los golpes, adquiriendo en ferreterías o casas especializadas unas cintas autoadhesivas acolchadas, que vienen disponibles en muchos grosores y -sorprendentemente- en varios colores. Estas cintas se adhieren como cualquier cinta adhesiva, y tienen la característica de tener un grosor considerable y acolchado.

Podemos pegar una cinta a cada costado o lado del control remoto, e incluso podemos recortarlas para que tomen las formas del aparato, o bien para proveer una salida a la onda emisora de órdenes.

Envoltorio plástico. También podemos procurar un envoltorio plástico al control remoto, y adherir estas bandas protectoras a los lados, creando así nuestra funda casera adaptada a cualquier modelo y formato de aparato que tengamos en el hogar.

Ubicación estable. Y la última recomendación sobre la protección de controles remotos es, justamente, ser precavidos. Disponer un lugar de guarda en el hogar, y procurar no dejarlos sobre los almohadones del sillón, sobre el mantel o sobre almohadones sueltos y mantas, ya que con el movimiento de estas superficies los mandos a distancia suelen caer y golpearse.

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