Cómo lavar las copas y vasos

Vasos y copas siempre impecables

Cuando tenemos invitados a cenar, o simplemente queremos armar una bellísima mesa para compartir en familia o con amigos, a menudo las copas y los vasos suelen darnos algunos problemas. En especial cuando se trata de comensales que son buenos catadores, y se ven forzados a hacer sus artes en copas con leves manchas o aromas indeseados.

Las copas, así como los vasos, son extremadamente sencillos de limpiar y mantener, y el único detalle es que mucha gente no sabe cómo hacerlo. Pero se trata de una tarea fácil y rápida, que no requiere de utensilios especiales, lugares de almacenamiento exclusivos ni productos caros y peligrosos. Sólo se necesita, en primer lugar, agua y detergente.

Lavado de copas y vasos

Luego del consumo de vinos, gaseosas o bebidas en general, llevamos los vasos a la cocina y les colocamos dentro un poco de agua caliente. Lo dejamos allí algunos minutos, para que el agua "ablande" los restos adheridos. Luego, debemos lavarlos como de costumbre, sin diferencias: los mojamos, les pasamos por dentro y fuera, en la copa y en el tallo o cuello, así también como en la base, la esponja con detergente común y mucha espuma. Tras haber enjabonado bien toda la superficie, los enjuagamos con abundante agua bien caliente. Este es un buen secreto: el agua caliente se evaporará mientras dejamos el vaso o la copa a secar, minimizando la aparición posterior de manchas de agua.

Luego de enjuagarlos, los colocamos boca abajo a escurrir. Podemos ponerlos sobre un repasador limpio (sin suciedad ni olores) o sobre una rejilla para platos, procurando que queden en posición vertical, para facilitar el escurrido del agua extra. Así, tal cual, los dejamos hasta que se hayan secado por completo, tan sólo con el aire.

El siguiente paso, antes de guardar, es repasarlos con un nuevo trapo o repasador, seco y limpio. Quizás notes algunas marcas de agua: no hay problema, eso se solucionará antes del próximo uso.

Cómo guardar las copas

Al guardar los vasos y copas, hazlo colocándolos boca arriba en un mueble cerrado, para que no reciban polvo ni suciedad de ambiente. Si las pusieras boca abajo, podrían terminar por recibir el aroma de la madera o del material del mueble; por eso es importante que las dejes boca arriba, para que "respiren".

En el próximo uso, tan sólo debes repasarlas con un trapo limpio embebido en alcohol y así las dejarás impecables, sin aromas ni marcas, y podrás lucir unas bellísimas copas y vasos de vidrio o de cristal.

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