Cómo estirar zapatos nuevos

Técnica para estirar zapatos nuevos sin dolor

En la época de verano las mujeres tenemos una ventaja por sobre los hombres, gracias a las divinas sandalitas de fiesta que podemos lucir orgullosas en nuestros cómodos pies. Pero cuando se trata de unas lindas botas o de stilettos y zapatos cerrados, tenemos igual destino que los hombres: el doloroso zapato nuevo ajustado a nuestros pies, que nos hace sufrir en lugar de querer bailar.

Hay una forma de ablandar y domesticar esos zapatos sin sufrir dolor, y es una técnica no tan secreta, pero sí una que requiere de paciencia. Debemos ir amoldándolos a las formas de nuestros pies con algo de tiempo, con paciencia y con discreción.

Agrandar el zapato en 15 días

Por ejemplo, digamos que en 15 días tenemos un casamiento y ya tenemos pensado el vestido ideal (o el traje, para incluir en este tema a los hombres). Si no disponemos de zapatos al tono, recorremos la ciudad hasta encontrar la "zapatilla de cristal" que nos convierta en príncipes y princesas por una noche. Los encontramos, nos los medimos, nos quedan bárbaro, pero nos molestan un poco. Paciencia, que esto tiene solución.

Aprovecharemos esos 15 días para hacer una verdadera doma de zapatos: Por la tarde, o por la noche, al regresar del trabajo y cuando nuestros pies están más hinchados, nos calzamos los zapatos nuevos durante, digamos una hora, y caminamos por la casa. Claro que tendremos cuidado de no estropearlos, es decir: no vamos a baldear la vereda con nuestros zapatos nuevos puestos, pero sí podemos hacer el orden de las habitaciones, o por qué no animarnos a bailar unos minutos.

Cuidar nuestros pies en el proceso

Una buena idea es utilizar banditas adhesivas o cintas de papel para evitar que este primer uso nos haga aparecer ampollas o lastimaduras. De este modo, protegeremos nuestros pies para que al momento de lucirlos en el evento (ya estirados y amoldados a nuestros pies), nos queden tan cómodos como si fuesen pantuflas.

Qué no debemos hacer para agrandar un zapato

De ninguna manera intentes amoldarlos en un solo día, usándolos por horas y horas: esto sólo hará doler tus pies, y no tendrás éxito alguno. Estirar los zapatos es cuestión de tiempo y de constancia. De igual modo, no intentes estirarlos aplicándoles calor, ya sea seco o húmedo, ya que ello podría estropear el material del calzado.

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