Cómo realizar la técnica del salpicado

Características de la técnica del salpicado

La técnica del salpicado nos permite obtener dos texturas diferentes, resaltar un efecto opaco o apagado, o por el contrario, atenuar un efecto brillante e intenso.

  • El secreto de un salpicado perfecto es la consistencia de la pintura que vamos a utilizar, que debe ser intermedia, es decir, ni muy líquida, ni muy espesa.
  • Esta técnica se aplica siempre sobre una pintura base, que puede ser nueva o vieja, en este último caso, debe estar en perfectas condiciones para no opacar el resultado final.
  • Las herramientas entre las cuales podemos optar para realizar el salpicado son varias, cepillos de dientes, cepillos para zapatillas, cepillos para uñas, pinceles de cerdas duras, etc.
  • Lo primero es proteger las zonas que no deseemos manchar, y vestirnos con ropa que se pueda ensuciar sin inconvenientes.
  • Cuando ya tenemos la herramienta que vamos a utilizar, y protegido todo lo que no queremos se nos manche con pintura, podemos comenzar.

Cómo realizar la técnica del salpicado

  • Empezaremos humedeciendo el cepillo en agua y retiraremos el excedente sobre un papel absorbente. Luego, lo cargaremos con la pintura preparada.
  • Es conveniente efectuar un salpicado de práctica sobre otra superficie. Para aplicar el salpicado correctamente, debemos arrastrar la yema del pulgar sobre el cepillo cargado de pintura.
  • Realizada la práctica, aplicamos el salpicado definitivo sobre la superficie elegida (sin volver a cargar).
  • Nota: Para realizar las salpicaduras también podemos mojar la pintura en un trozo de cartón y agitarlo con fuerza sobre la pared, o bien mover las cerdas de la propia brocha con un trozo de madera pequeño u otro pincel.
  • Esta técnica es ideal para lograr un efecto símil granito en objetos más pequeños.

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